jueves, 11 de septiembre de 2008

En el patio de casa


Existieron dos Guerras Mundiales durante el Siglo XX y Estados Unidos participó en ambas. Aunque entró tarde, fue claramente el más beneficiado en los dos conflictos: su ingreso estratégico y su visión para los negocios post guerra, le proporcionaron los mayores réditos que a cualquier otro.
Su territorio alejado del centro del conflicto le permitió participar de una guerra, sin sufrir ataques en el propio país y por ende no sufrir bajas civiles. Eso le proporcionó una gran confianza y así se convirtió en un país intocable ante los ojos del mundo. Su territorio no fue atacado nunca, ni siquiera durante la guerra fría a pesar del constante enfrentamiento que mantuvo indirectamente durante décadas con la Unión Soviética.
Lo más cercano que sintió EE. UU. un ataque puede ser la "crisis de los misiles", que se dio cuando la URSS instalo misiles en Cuba que tranquilamente podían hacer blanco en suelo norteamericano, pero nuevamente la diplomacia solucionó el conflicto.
Pero no existe un lugar en el mundo completamente seguro o intocable y eso quedó demostrado el 11 de septiembre de 2001.
Lo que se pensó en un principio como un accidente rápidamente se convirtió en nada menos que un ataque en suelo norteamericano, en el centro mismo del capitalismo. Usando aviones civiles, la red terrorista Al Qaeda atacaba EE. UU. demostrando que no existía la invulnerabilidad de la que por tanto tiempo se había jactado el país del Norte.
Pero esto trajó consecuencias tan obvias como nefastas, despertó en el gobierno de George Bush una agresiva política internacional, apoyado por gran parte del pueblo americano.
Sin tener demasiados reparos en las consideraciones internacionales, ni en las decisiones de la ONU, Bush llevó adelante lo que consideró“guerras preventivas”.
EE. UU. vio en el ataque de Bin Laden un pretexto ideal para desarrollar su política expansiva, llevando a cabo una invasión en Afganistán que luego trasladaría a Irak con la excusa de que este poseía vínculos con la organización de Bin Laden además de armas de destrucción masiva, que nunca fueron encontradas.
Desde su aventura en Medio Oriente EE. UU. o más específicamente la administración de Bush no ha dejado de dar pasos en falsos. Se ha topado con una resistencia que no esperaba y que hace de esta invasión un segundo Vietnam como se lo ha calificado. Hoy a siete años de los ataques mucho se duda de las cifras de muertes en las Torres, así como de que existen versiones de que Bush sabía de los ataques.
Lo cierto es que los ataques del 11 de septiembre de 2001 dejaron en claro que no existe un país invulnerable y que en algún momento EE .UU. no saldría beneficiado con la guerra.

Socialismo real

Un día como hoy pero hace 35 años, un golpe militar terminaba con el primer gobierno socialista que triunfó en elecciones democráticas.
Los ’70 fueron tiempos de sueños revolucionarios, sobre todo en América Latina. Con la Revolución Cubana ya instalada definitivamente en el poder y demostrando que existe un modelo más allá del que dictaba Estados Unidos a través de sus organismos financieros, los movimientos revolucionarios veían que sus programas dejaban de ser utopías aisladas y que podían transformarse en realidades.
Pero también los '70 fueron nefastos. EstadosUnidos en su afán de expansión del neoliberalismo, fomentaba su "Doctrina de Seguridad Interna" en su lucha contra el comunismo y a través de la CIA ayudaba financiando y entrenando grupos de extrema derecha que se expresaban a partir de la actuación de grupos paramilitares e incluso de los ejercitos.
Un choque de dos ideologías distintas que no podían convivir en un mismo territorio. Pero el caso de Chile es particular. Allí en las elecciones de 1970 triunfo el socialismo, consagrando a la administración de Salvador Allende como el primer gobierno socialista que triunfaba en elecciones abiertas. Allende ya se había presentado con anterioridad a elecciones presidenciales pero nunca había podido ganar hasta que logró imponerse en 1970, con un programa de corte socialista que incluía estatización de áreas claves de la economía; nacionalización del cobre, reforma agraria; aumento de salarios, entre otras medidas. Los Estados Unidos, a traves de la CIA intentaron varias veces frenar la asunción de Allende, como un preaviso de lo que luego pasaría. Primero intentaron influir en la campaña, luego una vez que Allende había ganado las elecciones hicieron un intento para que no asumiera. EE. UU. Ya tenía demasiadas preocupaciones desde la Revolución de Fidel Castro y no quería que algo así se expanda por América Latina. Más allá de los pronosticos, los inicios del gobierno socialista chileno fueron alentadores para alegría del electorado y para desgracia de Norteamérica. Las posiciones dentro de Chile se polarizaban, el gobierno tenía un gran apoyo pero también la fuerte influencia de EE. UU. llevó a la radicalización de una parte de la sociedad que comenzó a mirar a los militares con agrado. Con sólo tres años de gobierno y con mucho apoyo estadounidense, basándose en la Doctrina de Seguridad Nacional el ejercito chileno, con Augusto Pinochet a la cabeza llevó adelante un golpe militar que se quedó con el poder bombardeando la capital, sobre todo la Casa de la Moneda, donde Allende resistió con las armas hasta que aguantó, dio su vida por su gobierno y por el pueblo que lo había votado. Se inició allí la etapa más oscura de la historia chilena, llevando adelante una política que luego se expandirá a Latinoamérica y que en Argentina se conoce bien. Quedó demostrado que ni la voluntad del pueblo, ni la búsqueda de mejores condiciones de vida pueden luchar contra un poder tan fuerte como el norteamericano y su hegemonía.

Al maestro con cariño...

Un nuevo día del maestro en Argentina, pero sin nada para festejar. Hace varios meses se suceden las huelgas, las marchas en reclamo de nada más y nada menos que un salario digno.
O mejor dicho un salario acorde al rol social y pedagógico que desarrollan día a día.
Obviamente los maestros se encuentran en una encrucijada, la única forma de hacer valer sus derechos es no dictando clases, algo que a la opinión pública no le satisface, y creo no equivocarme cuando digo que a ellos, a los maestros les satisface aún menos.
¿Pero de que otra forma se puede reclamar? no existe manera más efectiva de hacer oir sus reclamos. La opinión pública esta hoy manipulada por los grandes medios que crean agenda y a su vez crean opiniones y enfrentan a los sectores de la sociedad.
Es hora de mirar más allá de lo que los medios nos entregan masticado y casi digerido, meternos en los conflictos, mirar, reflexionar y entender.
Los maestros son aquellos encargados de darle el primer empujón a los chicos en su formación como personas, más allá de enseñarles las materias y hoy tienen un sueldo con el que no pueden llegar a cubrir su necesidades básicas.
Después de los '90 y de las privatizaciones, la escuela pública (tanto como la salud, la seguridad y otros tantos) comenzó una declive que la llevó a una inevitable decadencia frente a las empresas de enseñanzas públicas. Por eso hoy que las reservas desbordan las bóvedas del banco central, que los superavit de la balanza comercial son cada vez mayores que permiten saldar deudas con el exterior, serviría que desde el gobierno también piense en la deuda interior y comience a saldarla.
La deuda que se mantiene con la sociedad, esa que surgió junto con la deuda externa es aún más importante de pagar. La escuela y sobre todo la pública es de vital importancia para una sociedad que se jacte de querer desarrollarse y salir adelante.
Por eso el mejor regalo que se puede hacer a los maestros hoy, en su día, es informarse de sus reclamos hablando con ellos y acompañarlos en esta lucha que hace tiempo dejó de ser la lucha de los maestros para pasar a ser una deuda pendiente de la sociedad.