jueves 11 de septiembre de 2008

Socialismo real

Un día como hoy pero hace 35 años, un golpe militar terminaba con el primer gobierno socialista que triunfó en elecciones democráticas.
Los ’70 fueron tiempos de sueños revolucionarios, sobre todo en América Latina. Con la Revolución Cubana ya instalada definitivamente en el poder y demostrando que existe un modelo más allá del que dictaba Estados Unidos a través de sus organismos financieros, los movimientos revolucionarios veían que sus programas dejaban de ser utopías aisladas y que podían transformarse en realidades.
Pero también los '70 fueron nefastos. EstadosUnidos en su afán de expansión del neoliberalismo, fomentaba su "Doctrina de Seguridad Interna" en su lucha contra el comunismo y a través de la CIA ayudaba financiando y entrenando grupos de extrema derecha que se expresaban a partir de la actuación de grupos paramilitares e incluso de los ejercitos.
Un choque de dos ideologías distintas que no podían convivir en un mismo territorio. Pero el caso de Chile es particular. Allí en las elecciones de 1970 triunfo el socialismo, consagrando a la administración de Salvador Allende como el primer gobierno socialista que triunfaba en elecciones abiertas. Allende ya se había presentado con anterioridad a elecciones presidenciales pero nunca había podido ganar hasta que logró imponerse en 1970, con un programa de corte socialista que incluía estatización de áreas claves de la economía; nacionalización del cobre, reforma agraria; aumento de salarios, entre otras medidas. Los Estados Unidos, a traves de la CIA intentaron varias veces frenar la asunción de Allende, como un preaviso de lo que luego pasaría. Primero intentaron influir en la campaña, luego una vez que Allende había ganado las elecciones hicieron un intento para que no asumiera. EE. UU. Ya tenía demasiadas preocupaciones desde la Revolución de Fidel Castro y no quería que algo así se expanda por América Latina. Más allá de los pronosticos, los inicios del gobierno socialista chileno fueron alentadores para alegría del electorado y para desgracia de Norteamérica. Las posiciones dentro de Chile se polarizaban, el gobierno tenía un gran apoyo pero también la fuerte influencia de EE. UU. llevó a la radicalización de una parte de la sociedad que comenzó a mirar a los militares con agrado. Con sólo tres años de gobierno y con mucho apoyo estadounidense, basándose en la Doctrina de Seguridad Nacional el ejercito chileno, con Augusto Pinochet a la cabeza llevó adelante un golpe militar que se quedó con el poder bombardeando la capital, sobre todo la Casa de la Moneda, donde Allende resistió con las armas hasta que aguantó, dio su vida por su gobierno y por el pueblo que lo había votado. Se inició allí la etapa más oscura de la historia chilena, llevando adelante una política que luego se expandirá a Latinoamérica y que en Argentina se conoce bien. Quedó demostrado que ni la voluntad del pueblo, ni la búsqueda de mejores condiciones de vida pueden luchar contra un poder tan fuerte como el norteamericano y su hegemonía.