jueves 11 de septiembre de 2008

Al maestro con cariño...

Un nuevo día del maestro en Argentina, pero sin nada para festejar. Hace varios meses se suceden las huelgas, las marchas en reclamo de nada más y nada menos que un salario digno.
O mejor dicho un salario acorde al rol social y pedagógico que desarrollan día a día.
Obviamente los maestros se encuentran en una encrucijada, la única forma de hacer valer sus derechos es no dictando clases, algo que a la opinión pública no le satisface, y creo no equivocarme cuando digo que a ellos, a los maestros les satisface aún menos.
¿Pero de que otra forma se puede reclamar? no existe manera más efectiva de hacer oir sus reclamos. La opinión pública esta hoy manipulada por los grandes medios que crean agenda y a su vez crean opiniones y enfrentan a los sectores de la sociedad.
Es hora de mirar más allá de lo que los medios nos entregan masticado y casi digerido, meternos en los conflictos, mirar, reflexionar y entender.
Los maestros son aquellos encargados de darle el primer empujón a los chicos en su formación como personas, más allá de enseñarles las materias y hoy tienen un sueldo con el que no pueden llegar a cubrir su necesidades básicas.
Después de los '90 y de las privatizaciones, la escuela pública (tanto como la salud, la seguridad y otros tantos) comenzó una declive que la llevó a una inevitable decadencia frente a las empresas de enseñanzas públicas. Por eso hoy que las reservas desbordan las bóvedas del banco central, que los superavit de la balanza comercial son cada vez mayores que permiten saldar deudas con el exterior, serviría que desde el gobierno también piense en la deuda interior y comience a saldarla.
La deuda que se mantiene con la sociedad, esa que surgió junto con la deuda externa es aún más importante de pagar. La escuela y sobre todo la pública es de vital importancia para una sociedad que se jacte de querer desarrollarse y salir adelante.
Por eso el mejor regalo que se puede hacer a los maestros hoy, en su día, es informarse de sus reclamos hablando con ellos y acompañarlos en esta lucha que hace tiempo dejó de ser la lucha de los maestros para pasar a ser una deuda pendiente de la sociedad.