Más adelante decidió también deshacerse de la línea aérea de bandera, de gran reputación en el mundo. El Estado vendió Aerolíneas Argentinas montada sobre la idea de que no producía réditos, no daba ganancia.
Una vez en manos privadas el servicio lejos de mejorar tendió a empeorar. Las deudas se multiplicaron y el prestigio se perdió con gran rápidez.
Ni los argentinos querían elegirla. Los aviones que llevaban nuestro nombre por el mundo llevaban también un servicio lamentable.
Pero las deudas seguían creciendo y los dueños privados seguían facturando. Cuando la empresa ya no se pudo solventar lo mínimo, con millones de dólares a pagar y muchos aviones que no se pueden operar el Estado argentino decide comprar nuevamente la empresa.
Pero esta movida no se trata de una reestatización al estilo de Chávez. Argentina compra una empresa con una deuda millonaria, se hace cargo de la misma y luego venderá nuevamente Areolíneas Argentinas a inversores privados.
Pero obviamente la plata saldrá de los bolsillos de los contribuyentes o sea nosotros pagaremos las deudas del Grupo Marsans y cuando la empresa comience a dar réditos dejará de ser nuestra. ¿Los vuelos tendrán descuento para los argentinos que salimos al rescate? Claro que no, sólo se trata de que ellos la quiebran, nosotros los salvamos y ellos la recuperan. Gran negocio.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada