Una protesta que lleva 15 días y amenaza con dejar a la ciudad desabastecida de los alimentos básicos o peor aún que se consigan esos alimentos pero a precios excesivos, y la gente en el medio de rehén.Ambas partes del conflicto tiran de la cuerda y amenazan con no ceder ante las presiones. Un Gobierno que no escucha críticas, que no le gusta ningún tipo de oposición. Un campo dividido, donde están aquellos que se beneficiaron mucho con el tipo de cambio alto y los que tienen sus pequeñas parcelas de tierra que trabajan con esfuerzo.
Pero si ambos tienen razones fuertes, la única solución pasa por el diálogo, eso que no convence al Gobierno, pero que hoy se torna necesario e imprensindible.Algunos puntos que se hace necesario resaltar son: Argentina tiene un sistema impositivo regresivo por lo que no es rara la salida del gobierno que dispone los mismos tipos de retenciones a grandes terratenientes y a pequeños arrendatarios. Habría que producir un cambio estructural del sistema impostivo y que paguen más los que más tienen. También cabe aclarar que la falta de diálogo del Gobierno lleva a este tipo de situaciones: ya durante el mandato de Néstor Kirchner la relación con la prensa no fue buena, relación que se torna necesaria para el contacto entre el gobierno y el pueblo. Además hay que resaltar que el "uso" de los "piqueteros oficialistas" como fuerza de choque sólo produce segmentación entre la gente, algo que en Argentina históricamente no trajo buenos resultados.Es cierto igualmente que el campo se beneficio mucho luego de la crísis del 2001, por el dólar alto y que la renta debe redistribuirse, a pesar de que eso no le guste a ningún sector.
Además habría qu
e hacer memoria y recordar que las grandes agrupaciones rurales vieron con buenos ojos las salidas antidemocráticas ante los gobiernos que perjudicaban sus intereses. Así como también hay recordar lo mal visto que están los piquetes cuando los hacen agrupaciones de izquierda o piqueteras, cuando se reclama pan y trabajo, pero nada se dice cuando la ruta es cortada por otro tipo de reclamos. La solución no es sencilla, se necesita imperiosamente un cambio de sistema impositivo, una mejor distribución de la riqueza y una gran cooperación y diálogo entre los distintos sectores de la sociedad.
e hacer memoria y recordar que las grandes agrupaciones rurales vieron con buenos ojos las salidas antidemocráticas ante los gobiernos que perjudicaban sus intereses. Así como también hay recordar lo mal visto que están los piquetes cuando los hacen agrupaciones de izquierda o piqueteras, cuando se reclama pan y trabajo, pero nada se dice cuando la ruta es cortada por otro tipo de reclamos. La solución no es sencilla, se necesita imperiosamente un cambio de sistema impositivo, una mejor distribución de la riqueza y una gran cooperación y diálogo entre los distintos sectores de la sociedad.Diego Faerman

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